Salud Mental

Duelo perinatal: qué es, qué se siente y cómo acompañar la pérdida de un bebé

Xochitl Rojo
12 min de lectura
Velas pequeñas encendidas en la oscuridad, como en la Ola de Luz del 15 de octubre

Foto de Zoran Kokanovic en Unsplash

Duelo perinatal: qué es, qué se siente y cómo acompañar la pérdida de un bebé

El duelo perinatal es el dolor que viven una madre, un padre y su familia cuando su bebé muere durante el embarazo, en el parto o en sus primeras semanas de vida. Es un duelo real y profundo, aunque muchas veces el entorno no lo reconozca. Cada 15 de octubre se conmemora el Día de Concienciación sobre la Muerte Gestacional, Perinatal y Neonatal para nombrar a esos bebés y acompañar a quienes los esperaban.

Como psicóloga, escribo esto pensando en dos personas: en quien está viviendo esta pérdida y siente que nadie entiende el tamaño de su dolor, y en quien quiere acompañar y no sabe qué decir. Las dos caben aquí.

En resumen

  • Fecha: 15 de octubre. Colores: rosa y azul. Ola de Luz: velas encendidas a las 7 de la noche, hora local.
  • Qué es: el duelo por un bebé que muere en el embarazo, en el parto o en sus primeras semanas de vida.
  • No es poco frecuente: en México se registraron 20,741 muertes fetales en 2025, y en el mundo cerca de 15% de los embarazos reconocidos termina en aborto espontáneo.
  • Es un duelo no reconocido: el entorno suele minimizarlo, y eso aísla a quienes lo viven.
  • Afecta a madres y padres: ansiedad, depresión y estrés postraumático son frecuentes, y pueden durar meses.
  • Acompañar: nombrar al bebé, escuchar sin prisa y no desaparecer ayudan más que cualquier consejo.

Qué es el duelo perinatal

Hablamos de duelo perinatal, o duelo gestacional y neonatal, para referirnos a la pérdida de un bebé en cualquier momento entre el embarazo y sus primeras semanas de vida. Incluye situaciones muy distintas:

  • Pérdidas tempranas: aborto espontáneo, embarazo ectópico o embarazo molar.
  • Muerte fetal: cuando el bebé muere en el útero o durante el parto. La Organización Mundial de la Salud llama “mortinato” al bebé que muere después de las 28 semanas de embarazo, antes o durante el nacimiento.
  • Muerte neonatal: cuando el bebé nace vivo y muere en sus primeros 28 días.
  • Interrupciones del embarazo por razones médicas, por ejemplo ante un diagnóstico grave del bebé o un riesgo para la madre. También se viven como pérdida y también merecen duelo.

Las semanas de embarazo no miden el tamaño del dolor. Para muchas familias, el bebé existía desde la primera prueba positiva: ya tenía nombre, lugar en la casa y un futuro imaginado. Lo que se pierde no es solo el embarazo, sino ese futuro.

Por qué es un duelo no reconocido

En psicología existe un término para este tipo de pérdidas: duelo desautorizado. Lo propuso el psicólogo Kenneth Doka en 1989, en su libro Disenfranchised Grief: Recognizing Hidden Sorrow, para describir los duelos que la sociedad no reconoce como legítimos ni permite llorar en público, y la pérdida de un embarazo es uno de los ejemplos más claros.

¿Por qué pasa? Porque pocas personas conocieron al bebé, muchas veces no hay funeral ni rituales, y el entorno espera que los padres “sigan adelante” pronto. En la serie sobre muerte fetal que publicó The Lancet en 2016, casi la mitad de 3,503 padres encuestados en países de ingresos altos sintieron que la sociedad quería que olvidaran a su bebé y que intentaran tener otro.

Cuando el dolor no se valida, se esconde. Y un duelo escondido pesa más.

Qué tan frecuente es la pérdida gestacional y perinatal

Hablar de cifras no quita nada a la historia de cada familia, pero sí ayuda a entender que quien vive una pérdida no está sola ni solo:

Son pérdidas frecuentes y, al mismo tiempo, de las que menos se habla.

Qué sienten las madres después de una pérdida perinatal

No hay una sola forma de vivir este duelo, pero hay emociones que aparecen con mucha frecuencia:

  • Tristeza intensa y vacío, a veces física: brazos que se sienten vacíos, un cuerpo que todavía se prepara para un bebé que no está.
  • Culpa: “¿hice algo mal?”, “¿debí darme cuenta antes?”. En la gran mayoría de los casos no hubo nada que la madre pudiera haber hecho distinto, pero la culpa no siempre obedece a los datos.
  • Enojo, con el cuerpo, con el personal de salud, con la vida o con quienes sí tienen bebés.
  • Envidia y dolor ante embarazos ajenos, baby showers o fotos de recién nacidos, seguidos muchas veces de culpa por sentirlo.
  • Miedo a que vuelva a pasar.

Estas reacciones no son exageradas. Un estudio publicado en el American Journal of Obstetrics and Gynecology siguió a más de 700 mujeres después de un aborto espontáneo o un embarazo ectópico: al mes, 29% tenía síntomas de estrés postraumático, 24% ansiedad moderada o grave y 11% depresión. A los nueve meses las cifras bajaban, pero seguían siendo importantes: 18%, 17% y 6%. Y eso en pérdidas tempranas; tras una muerte fetal, el duelo y los síntomas de depresión suelen durar años.

El duelo de los padres: el que casi nadie ve

En una pérdida perinatal, las preguntas suelen dirigirse a la madre, y es comprensible: ella vivió la pérdida en su cuerpo. Pero el padre también perdió a su hijo o hija, y muchas veces siente que su papel es sostener, resolver trámites y no llorar.

La serie de The Lancet sobre muerte fetal encontró que los padres con frecuencia reprimen su duelo. Y en un estudio con 192 parejas tras una pérdida temprana, 7% de los padres tenía estrés postraumático al mes y 6% ansiedad moderada o grave: menos que las madres, pero no cero.

Silueta de un hombre sentado en penumbra con la cabeza inclinada sobre las manos
Muchos padres viven la pérdida en silencio, convencidos de que su tarea es sostener. Foto: Gadiel Lazcano en Unsplash.

También es común que la pareja viva el duelo a ritmos distintos: uno necesita hablar y el otro volver al trabajo; uno quiere guardar las cosas del bebé y el otro no puede verlas. Eso no significa que a uno le duela menos. Nombrar esas diferencias, sin juzgarlas, protege a la pareja. Si en casa también hay otras personas, como abuelos o tíos, recuerda que ellos perdieron a un nieto o a un sobrino.

Qué decir y qué no decir ante una pérdida perinatal

Mucha gente se queda callada por miedo a decir algo que lastime. El silencio, aunque bienintencionado, suele sentirse como abandono. Estas pautas ayudan.

Frases que acompañan:

  • “Siento mucho lo de tu bebé.”
  • “No sé qué decir, pero estoy aquí.”
  • Usar el nombre del bebé, si le pusieron uno.
  • “¿Quieres contarme de él o de ella?”
  • “No tienes que estar bien.”

Frases que, aunque se digan con cariño, duelen:

  • “Eres joven, ya tendrás otro.” Un bebé no sustituye a otro.
  • “Fue lo mejor” o “por algo pasan las cosas.” Para quien perdió a su hijo, no hay nada mejor en eso.
  • “Al menos fue al principio.” El dolor no se mide en semanas.
  • “Al menos ya tienes otros hijos.” Cada hijo es único.
  • “Ya no pienses en eso.” Pensar en su bebé es parte del duelo.

Y algo que importa más que cualquier frase: no desaparezcas. Las primeras semanas llegan mensajes; después, el silencio. Escribe un mes después, recuerda la fecha probable de parto, menciona al bebé en su cumpleaños. Que alguien más lo recuerde es un alivio enorme.

Cómo acompañar en el día a día

Más allá de las palabras, el acompañamiento se nota en lo concreto:

  • Ofrece ayuda específica. En lugar de “avísame si necesitas algo”, di “el jueves te llevo de comer” o “¿quieres que yo avise en tu trabajo?”.
  • Escucha sin corregir. Si la persona se culpa, no hace falta discutirle de inmediato. Primero escucha; después, con suavidad, ofrece otra mirada.
  • Respeta sus rituales. Algunas familias guardan fotos, huellas, la pulsera del hospital o una prenda; otras encienden una vela o plantan un árbol. Ninguna forma es incorrecta.
  • Acompaña las fechas difíciles: la fecha probable de parto, el aniversario, el Día de las Madres o del Padre, las fiestas.
  • Cuida a quien cuida. Si eres pareja, recuerda que tú también estás en duelo y también necesitas apoyo.

Sobre el duelo en general escribí con más detalle en acompañando el duelo. Mucho de lo que está ahí aplica aquí también.

Dos personas sentadas frente a frente en una mesa, tomadas de las manos en señal de apoyo
Acompañar no requiere respuestas: requiere quedarse. Foto: Priscilla Du Preez en Unsplash.

Los hermanos también están en duelo

Cuando en casa hay otros hijos, la pérdida también los toca. Esperaban a un hermanito o hermanita y de pronto ven a sus papás tristes, a veces sin entender por qué. Algunas pautas que ayudan:

  • Usa palabras claras y adaptadas a su edad. “El bebé murió y no va a venir a casa” es más fácil de entender que “se fue” o “se quedó dormido”, que pueden confundir o dar miedo a dormir.
  • Diles que no fue su culpa. Los niños pequeños a veces creen que algo que pensaron o hicieron causó lo que pasó.
  • Permite todas las reacciones. Hay niños que lloran, otros que preguntan una y otra vez, otros que juegan como si nada. Todo eso puede ser parte de su duelo.
  • Inclúyelos si quieren: hacer un dibujo, elegir una flor, encender una vela.
  • Cuida su rutina. La escuela, los horarios y los juegos les dan seguridad en medio del caos.

No necesitas esconder tu tristeza. Que te vean llorar y explicarles por qué les enseña que el dolor se puede compartir.

Mujer sentada en el pasto abrazando a un niño pequeño que apoya la cabeza en su pecho
Los hermanos también pierden a alguien que esperaban. Foto: Jordan Whitt en Unsplash.

El embarazo después de una pérdida

Un nuevo embarazo puede traer ilusión y miedo al mismo tiempo. Es frecuente:

  • Sentir que no puedes ilusionarte “hasta que pase la semana en que ocurrió la pérdida”.
  • Vivir cada consulta, ultrasonido o síntoma con angustia.
  • Sentir culpa por alegrarte, como si fuera traicionar al bebé que murió.
  • Que el entorno diga “ya, con este bebé se te olvida”, cuando no es así.

Este bebé no reemplaza al anterior: ambos son parte de la historia familiar. Si te pasa algo de esto, cuéntaselo a tu ginecóloga o ginecólogo: saber que vienes de una pérdida le ayuda a acompañarte mejor. Y el acompañamiento psicológico durante el embarazo puede ayudarte a manejar la ansiedad sin tener que negar ni el miedo ni la ilusión. Tratarte con autocompasión en esta etapa no es un lujo: es lo que te permite sostenerte.

Cuándo buscar ayuda psicológica

El duelo no es una enfermedad y no necesita “curarse”. Pero hay señales de que el dolor está siendo más de lo que se puede llevar sin apoyo:

  • La tristeza, el vacío o la culpa no ceden después de varios meses, o se intensifican.
  • Recuerdos intrusivos, pesadillas o flashbacks del parto o del hospital.
  • Ansiedad que te impide salir, dormir, trabajar o convivir.
  • Evitar por completo todo lo que recuerde al bebé o, al contrario, no poder pensar en nada más.
  • Conflictos de pareja que crecen desde la pérdida.
  • Consumo de alcohol u otras sustancias para no sentir.
  • Pensamientos de que la vida no vale la pena o de no querer despertar.

Si te identificas con alguna, pedir ayuda no es exagerar. En ¿necesito ir al psicólogo? explico cómo saber si es momento.

Si estás en crisis, no esperes

Llama a la Línea de la Vida: 800 911 2000, gratuita y disponible las 24 horas, o a SAPTEL: 55 5259 8121, también las 24 horas. Si hay riesgo inmediato, marca al 911.

15 de octubre: rosa, azul y una Ola de Luz

El mes de octubre como mes de concienciación sobre la pérdida del embarazo y de bebés surgió en Estados Unidos en 1988, y el 15 de octubre se volvió el día para recordar a esos bebés. En México, en marzo de 2024 la Cámara de Diputados aprobó con 354 votos un proyecto de decreto para declarar el 15 de octubre Día de Concienciación sobre la Muerte Gestacional, Perinatal y Neonatal. Ese día muchos edificios públicos se iluminan de rosa y azul.

El gesto más conocido es la Ola de Luz: a las 7 de la noche, hora local, se enciende una vela y se deja encendida al menos una hora. Como cada país llega a las 7 en un momento distinto, las velas forman una ola que da la vuelta al mundo.

Si perdiste a un bebé, puedes sumarte a tu manera:

  • Encender una vela a las 7 de la noche, en casa o con otras familias.
  • Escribir el nombre de tu bebé, o una carta para él o ella.
  • Compartirlo con quien quieras, o vivirlo en privado.

Y si conoces a alguien que vivió una pérdida, el 15 de octubre es una buena fecha para escribirle: “Hoy me acordé de tu bebé”.

El oro en la grieta

El Kintsugi repara la cerámica rota uniendo sus piezas con oro. La grieta no se esconde: se vuelve parte de la historia de la pieza. El duelo perinatal funciona un poco así. No se trata de olvidar al bebé ni de “superar” su muerte, sino de encontrar con el tiempo una forma de llevarlo contigo que no duela todo el tiempo de la misma manera.

Tu bebé existió y forma parte de tu historia. Tu dolor es la medida de ese amor, y merece ser reconocido.

Si estás viviendo una pérdida gestacional o perinatal, sola, solo o en pareja, y quieres un espacio para hablar de tu bebé sin tener que explicarte, puedo acompañarte en mi consultorio en Guadalajara.

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Preguntas frecuentes

¿Qué es el duelo perinatal? +

Es el duelo que viven las madres, los padres y la familia cuando un bebé muere durante el embarazo, en el parto o en sus primeras semanas de vida. Incluye pérdidas tempranas, como un aborto espontáneo o un embarazo ectópico, y pérdidas tardías, como la muerte fetal o neonatal. Es un duelo real, aunque muchas veces el entorno no lo reconozca.

¿Cuándo es el Día de Concienciación sobre la Muerte Gestacional, Perinatal y Neonatal? +

Se conmemora cada 15 de octubre. Ese día muchos edificios se iluminan de rosa y azul, y a las 7 de la noche, hora local, se encienden velas en la llamada Ola de Luz, que recorre el mundo huso horario por huso horario. En México, la Cámara de Diputados aprobó en 2024 un proyecto de decreto para declarar la fecha.

¿Qué significan los colores rosa y azul del 15 de octubre? +

El rosa y el azul son los colores de la concienciación sobre la muerte gestacional, perinatal y neonatal. Representan a las niñas y los niños que murieron durante el embarazo o poco después de nacer, y por eso edificios públicos y hospitales se iluminan con ellos cada 15 de octubre.

¿Por qué se dice que el duelo perinatal es un duelo no reconocido? +

Porque el entorno suele minimizarlo: no hubo funeral, pocas personas conocieron al bebé y a menudo se espera que los padres sigan adelante rápido. En psicología se le llama duelo desautorizado. Cuando el dolor no se valida, los padres tienden a vivirlo en silencio y en soledad, y eso hace más difícil procesarlo.

¿Cuánto dura el duelo perinatal? +

No hay un plazo fijo. En un estudio con más de 700 mujeres tras una pérdida temprana, el estrés postraumático bajó de 29% al mes a 18% a los nueve meses: el malestar disminuye con el tiempo, pero puede seguir presente meses después. Si a los meses el dolor sigue impidiendo trabajar, dormir o convivir, conviene buscar ayuda profesional.

¿Los papás también viven el duelo perinatal? +

Sí. Los padres también pierden a su hijo o hija, aunque suelen sentir que su papel es sostener a su pareja y guardarse el dolor. La investigación encuentra que muchos padres reprimen su duelo y que algunos desarrollan estrés postraumático, ansiedad o depresión. Su pérdida también merece espacio y nombre.

¿Qué le digo a alguien que perdió un bebé en el embarazo? +

Algo sencillo y honesto, como "siento mucho lo de tu bebé" o "no sé qué decir, pero aquí estoy". Si le pusieron nombre, úsalo. Evita frases que minimizan, como "eres joven, ya tendrás otro" o "fue lo mejor", y sobre todo no desaparezcas: escuchar y ofrecer ayuda concreta vale más que cualquier frase.

¿Cómo le explico a mi hijo que su hermanito murió? +

Con palabras claras y adaptadas a su edad, como "el bebé murió y ya no va a venir a casa", evitando frases como "se quedó dormido" o "se fue", que confunden y pueden dar miedo. Permite que pregunte, que llore o que juegue, y explícale que no fue su culpa. Incluirle en algún ritual de despedida le ayuda a entender.

¿Es normal tener miedo en un embarazo después de una pérdida? +

Sí, es muy común. Un nuevo embarazo puede traer ilusión y miedo al mismo tiempo, y cada consulta o síntoma puede despertar la angustia de la pérdida anterior. Tener otro bebé no reemplaza al que murió. Hablarlo con tu equipo médico y contar con acompañamiento psicológico ayuda a vivir el embarazo con menos ansiedad.

¿Cuándo buscar ayuda psicológica por una pérdida perinatal? +

Cuando la tristeza o la culpa no ceden con el paso de los meses, cuando aparecen recuerdos intrusivos o pesadillas, cuando la ansiedad impide funcionar o cuando surge la idea de no querer vivir. En una crisis puedes llamar a la Línea de la Vida al 800 911 2000, gratuita y disponible las 24 horas.

¿Lista o listo para dar el siguiente paso?

Si este tema resuena contigo, el acompañamiento psicológico puede ayudarte a llevarlo a la práctica. Atiendo de forma presencial en Guadalajara y en línea.

Xochitl Rojo

Sobre la autora

Soy Xochitl Rojo, psicóloga con enfoque cognitivo-conductual. Mi práctica se fundamenta en el concepto de Kintsugi, donde las adversidades forman parte de la historia de vida y es posible transformarlas en belleza y fortaleza.

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